domingo, 19 de octubre de 2008
Y a veces, con desesperación, deseo levantar el telefono y llamar, decir que mi vida se llena de agonía tras cada torturador segundo que transcurre lejos de su presencia, de su voz, de su aroma, su escencia. Pero de nueva cuenta controlo mi frustración arrojando a diestra y siniestra, sin piedad, lo que encuentre en mi guarida de la soledad. Pero me convenzo a mi mismo que es lo mejor para ella y para mi, que no importa que tan doloroso sea, yo siempre sabré cumplir una promesa, nada ni nadie evitará que lo haga, y eso me incluye a mi mismo. Cada minuto de cada noche, la recuerdo, su suave piel, su natural sonrisa, su delicada cintura que solo unas cuantas veces he logrado acariciar, y me pierdo de nuevo, sin embargo, lo que ella busca, para mi es primordial, es lo principal, y si estar a millones de kilometros de distancia es lo que desea, así será. Reviento mis tímpanos con melodías poco aptas, el sonido acongojado de la guitarra y el golpeteo atróz de la batería, los gritos de Andi Deris resultando tranquilizantes para mi ante la ventaja de poder descargar mi enojo por ser un cobarde una vez más. Así es como pasa el tiempo, y sin darme cuenta regreso a mis sueños en donde se exactamente que ella se encontrará.
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